La exposición comienza con “Retrato de mi abuela Inés” realizado cuando tenía 15 años y que es uno de los primeros dibujos que firmé como Paula Noya, a partir de ahí el recorrido por la exposición es un recorrido por la continua búsqueda de la identidad, o dicho de otra manera, una muestra de las diferentes identidades encontradas a lo largo de estos años.
La serie “El vestido de novia” representa esta búsqueda a través de las frases bordadas en la tela, canciones y aserciones que vertebran mi mundo en la infancia y la adolescencia.
La instalación “Latidos” hace referencia de esta búsqueda a partir del reconocimiento del otro como el complementario, que nos sirve de espejo para el autoconocimiento.
La serie de dibujos y fotografías, “Cegueras”, así como el vídeo parten de la idea de que las cosas vistas en el interior pueden ser más reales que las vistas en el exterior, toma como leifmotive la pérdida voluntaria de la vista, simbolizada por el paño que cubre los ojos.
Como dice María Zambrano en su libro Los sueños y el tiempo:
“La representación no procede del hecho de tener que aprehender la realidad que nos rodea; una realidad corporeizada, sino antes que nada de la constitución del sujeto mismo.”