Collage

SANTA TERESA Y LAS METAMORFOSIS

Paula Noya parece querer establecer una correspondencia entre el retiro perenne de Teresa de Ávila y el retiro, menos perenne, del artista (hoy realmente excepcional). Una correspondencia que encontraría su mayor punto de conexión justamente en la visión que tal retiro pueda inducir. Y, como causa de tal visión, la metamorfosis -claramente de tipo interior- que se pueda experimentar. En el caso de Paula Noya, cuyo “aislamiento” conozco, la visión comienza por el encuentro de una figura cuya presencia se erige en el resorte conceptual de toda esta serie de collages: la silueta de una mujer. Pero antes de ser conceptual, esta figura ha tomado el lugar de imagen persistente a partir de la cual se va a desencadenar todo un proceso de metamorfosis del imaginario que la creadora misma va a suscitar, pero también del que late en su interior. Esta silueta, como podemos apreciar, es la de una mujer… que se halla siempre en estado de levitación. Para Paula, la levitación encarna aquí una especie de fuga del cuerpo del lastre terrestre que lo ancla a una vida diaria de pesadumbre, impropia, o como poco de afasia, alienada en último término. Ausentándose de esa materia opresiva, el cuerpo alcanza una liberación que entra en coalescencia con la mente. Una vez se da esta coalescencia, comienza el proceso metamórfico. Pues es inseparable la experiencia común del desprendimiento tenida tanto por el cuerpo como por la mente.

En cuanto a lo iconográfico se refiere, estimo que allí donde Paula Noya consigue una mayor correspondencia entre metamorfosis y liberación es en aquellos collages en los que el desafuero del alma (rapto, levitación) y transformación del cuerpo se encuentran, y cuyas representaciones mayores serían las de la atávica animalidad (que domina en este trabajo, no lo ignoremos) y la de la “dulce” “descorporización”. Pulpo, arterias, ramajes, peces, aquello que simbólicamente pertenece a lo de abajo y a lo de adentro arrastra sus poderes transformadores, pues es ahí, en lo más profundo de la psique, donde comienza todo verdadero proceso metamórfico, con su gloria y su tormento.

Eugenio Castro



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